Los campos deportivos de césped artificial requieren menos mantenimiento que los
campos naturales, aunque un mantenimiento profesional también constituye una
contribución positiva a la duración del producto. Los campos deportivos de césped
artificial normalmente se utilizan intensamente. Esto conlleva mucha suciedad, que
se deposita en la arena y con ello el campo se enloda. Y así puede provocar que
crezcan algas o musgo en el campo. De hecho, el mantenimiento se lleva a cabo
con máquinas especiales, que no sólo limpian correctamente el campo sino que
también estimulan la permeabilidad.